Introducción

En el año 2002 se produjo el encuentro de dos personas vinculadas al municipio guitiricense, que tenían inquietudes similares en cuanto a recoger y proteger la memoria de un pueblo, antes de que el abandono o la insensibilidad hicieran estragos irreversibles.
Por un lado, Jenaro Pérez López, sociólogo, que llevaba varios años elaborando un proyecto que consiguiera reunir los datos, disponibles de forma dispersa, del medio natural, de la economía tradicional y del patrimonio cultural de todo el territorio de Guitiriz, apuntando así nuevos campos de investigación.
Por otro lado, Yasmina Seijas Iglesias, historiadora del arte, que, bajo la dirección de Doña Begoña Fernández Rodríguez del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Santiago de Compostela, trabajaba en la catalogación y protección del patrimonio cultural gallego, responsabilizándose directamente del inventario del municipio de Guitiriz.
Otras personas ya habían iniciado esta tarea de recoger y dar a conocer las riquezas culturales y naturales del municipio guitiricense, sin embargo, constituían fragmentos o partes de una realidad mucho mayor. Por ello, pensamos que, uniendo fuerzas, podríamos llegar a recoger buena parte de esta gran realidad.
El proceso fue largo y complicado, en especial el dedicado al trabajo de campo. En este trabajo se recopilaron datos y documentos, y hemos recorrido las 18 parroquias del municipio. Y para una mejor compilación, fuimos acompañados por personas nacidas y vecinas de cada parroquia. La recogida de datos fue también audiovisual, ya que se filmó y fotografió todo aquello que podía considerarse patrimonio natural o cultural a destacar. Con la insustituible colaboración de esas personas también se confeccionó un censo de oficios artesanos y de molinos hidráulicos de todo el término municipal, al tiempo que se detalló, corrigió y actualizó el mapa vigente del municipio.
Así mismo, nuestro trabajo se vio mejorado por la colaboración puntual de profesionales de la filología, la arqueología, el arte, la historia, etc. En todo el municipio tuvimos, además, el apoyo de comerciantes, empresarios, maestros, párrocos, artesanos, etc. Así mismo, decenas de vecinos nos han abierto las puertas de sus casas, de los pazos, de las iglesias; nos han indicado los viejos caminos y lugares con importantes parajes naturales o huellas de nuestra historia local, y nos han rememorado aspectos que forman parte de nuestra cultura oral.
A todo esto se debe añadir la dificultad principal a la que ha tenido que hacer frente este proyecto: la peculiar organización que presenta la Galicia rural, y, por lo tanto, también el municipio de Guitiriz. En Galicia existen unos 30.000 asentamientos de población que, en su inmensa mayoría, están diseminados en el medio rural, frente a la concentración propia de los grandes centros urbanos. Se pueden contar unas 150 villas con reducido núcleo urbano y unas 3.000 parroquias rurales que aglutinan los numerosos caseríos, aldeas y lugares dispersos. Esta organización de la población, heredada del pasado y que aún pervive actualmente, conlleva un patrimonio cultural también peculiar: en el medio rural, salvo algunas excepciones, no se encuentran ni grandes monumentos ni su concentración en un determinado punto, sino una variada y humilde riqueza cultural dispersa.
Aceptada esta dificultad para la elaboración de este trabajo, nos encontramos con un nuevo reto: el «turismo rural», es decir, dar a conocer al visitante el atractivo particular del medio rural, gallego y guitiricense. En la actualidad, este tipo de turismo, especialmente en Galicia, se encuentra todavía poco desarrollado. Así, la implantación de las «casas de turismo rural» se halla en su despegue, ya que no se ve complementado por una oferta de servicios y actividades adecuadas que den a conocer la realidad municipal. Esta situación se pretende superar con la nueva tendencia del «turismo cultural», que busca, en el lugar visitado, entretenimiento y máximo conocimiento cultural de la zona. Y, por último, en el caso de Guitiriz, se añaden el aliciente y posibilidad de convertirse en «villa termal».
Así, entre otros aspectos, es imprescindible inventariar y conservar la riqueza medioambiental y cultural de cada municipio, con el fin de ofrecerla no sólo a sus habitantes sino también a sus visitantes. De esta manera, el turismo rural puede ofrecer una amplia variedad de recursos naturales y culturales para que termine siendo una propuesta consolidada y sostenible a largo plazo. Por ello, el objetivo de este libro es también intentar una aportación, incluso reducida y modesta, en esta dirección.
El resultado de nuestras andanzas por el medio natural y el patrimonio cultural del municipio de Guitiriz puede llamarse guía, inventario, historia local o cualquier otra denominación análoga que el lector estime. Como ya se ha mencionado, la intención de los autores ha sido reunir los datos dispersos que ayudaron a configuran la memoria de este pueblo. Pero, aunque a primera vista nuestro inventario parezca bastante completo, somos conscientes de sus muchas limitaciones. Hay que interpretar este trabajo como una aproximación provisional, con algunas aportaciones y algunas búsquedas sólo esbozadas.
Entre las posibles aportaciones de este trabajo podemos considerar -el lector juzgará- la localización y relación de algunos restos arqueológicos, en su día encontrados en diversos puntos del municipio y hoy dispersos por varios museos de Galicia; la constancia fotográfica de las huellas culturales y la reconstrucción de un contexto histórico mínimo para poder encuadrarlas y entenderlas adecuadamente; una selección del medio natural y sus principales paisajes, parajes, cascadas, embalses, vistas panorámicas y caprichosas formas, de lo que ofrecemos también una amplia muestra gráfica; la confección de un censo, prácticamente exhaustivo, de los molinos hidráulicos existentes en el amplio territorio municipal de Guitiriz, recogiendo los datos esenciales para su identificación el tiempo y en el espacio, quedando pendiente una investigación etnográfica más detallada que reconstruya sus historias y funciones; la reconstrucción, mediante encuesta, de la red de oficios artesanos existentes en cada parroquia en las décadas de 1940-1950; y el esbozo de una evolución histórica de la arquitectura popular y de la arquitectura de las escuelas.
Entre los temas o cuestiones sólo esbozados, y que sería necesario estudiar a fondo, están: la fauna, apenas mencionada, y la flora, insinuada con grandes pinceladas; la toponimia, con algunos datos dispersos sobre cada una de las parroquias, quedando en la sombra el resto de los nombres de los asentamientos; la síntesis de datos demográficos y económicos más generales, con algunas carencias; la historia local de los pazos, familias nobles y personajes notables de la comarca guitiricense está sin hacer, aspecto del que adolece casi toda la Galicia rural, que está a la espera de nuevos investigadores. En consecuencia, pronto nos hemos dado cuenta de que es mucho más lo que ignoramos que lo que podemos ofrecer.
Sin embargo, tanto estas carencias señaladas en el resultado final de nuestro trabajo como el replanteamiento de lo recogido, deben ser considerados como retos a superar, sea por los propios autores o por los investigadores que abordan estos ámbitos. Los nuevos medios y técnicas de investigación social llegarán, sin duda alguna, a este rincón de la Galicia rural para recuperar, reconstruir y dejar constancia escrita y gráfica de nuestra historia local para las futuras generaciones. Confiamos que, al menos, nuestro trabajo contribuya al interés de todos los estratos de nuestra sociedad local por la cultura y por nuestra cultura. Si logramos sensibilizar un poco más a todos los sectores de la población guitiricense sobre la necesidad de conservar y respetar nuestro patrimonio, nos damos en buena parte por satisfechos.

Gracias a todos.

J. PÉREZ LÓPEZ
Y. SEIJAS IGLESIAS

Guitiriz, julio de 2005